Enviado por Maria LLácer el 27/11/2007 a las 18:09
El castillo de Sigüenza fue construido en el primer cuarto del siglo XII sobre otro anterior musulmán. La poderosa familia de los Mendoza (muchos de ellos relacionados con la Iglesia) levantaron, desde inicios del siglo XII, este castillo, que paulatinamente fue haciéndose más grande y poderoso. En sus salones pusieron capillas, salas de justicia, tribunales y cárceles. Una guarnición potente de militares y servidores estuvieron siempre al cuidado de este castillo, en el que largas temporadas habitaron los obispos.
Un hecho histórico añadido al lento discurrir de los diversos episcopados, fue el ocurrido en el siglo XIV, en 1355, cuando en esta fortaleza fue alojada, en calidad de prisionera, doña Blanca de Borbón, rechazada por su marido, Pedro I de Castilla, y desde entonces data la leyenda de que una de las torres del mediodía, hoy todavía nominada con el recuerdo de la joven dama francesa, albergó su cruel destino durante una temporada.
CUANDO UNA ES NIÑA Y LE CUENTAN HISTORIAS DE PRINCESAS, ASÍ IMAGINA UN CASTILLO, YA QUE LA IDEA DE UN PALACIO TIENE OTRA FIGURA EN NUESTRA IMAGINACION.( MAS RELACIONADO CON LOS PALACIOS ORIENTALES)
ADEMÁS POR LO QUE DICES ESTE TIENE HASTA SU LEYENDA.
El castillo de Sigüenza
El castillo de Sigüenza fue construido en el primer cuarto del siglo XII sobre otro anterior musulmán. La poderosa familia de los Mendoza (muchos de ellos relacionados con la Iglesia) levantaron, desde inicios del siglo XII, este castillo, que paulatinamente fue haciéndose más grande y poderoso. En sus salones pusieron capillas, salas de justicia, tribunales y cárceles. Una guarnición potente de militares y servidores estuvieron siempre al cuidado de este castillo, en el que largas temporadas habitaron los obispos.
Un hecho histórico añadido al lento discurrir de los diversos episcopados, fue el ocurrido en el siglo XIV, en 1355, cuando en esta fortaleza fue alojada, en calidad de prisionera, doña Blanca de Borbón, rechazada por su marido, Pedro I de Castilla, y desde entonces data la leyenda de que una de las torres del mediodía, hoy todavía nominada con el recuerdo de la joven dama francesa, albergó su cruel destino durante una temporada.