Real Colegiata de San Isidoro de León., una joya del románico

Enviado por Maria LLácer el 28/11/2009 a las 12:26 AM

 

Hoy en día, San Isidoro se presenta como una basílica de bóveda de cañón de tres naves con transepto extenso y una construcción de coro cuyo ábside central semicircular fue sustituido en el S XVI por uno de forma gótica poligonal.

http://www.sanisidorodeleon.net/visita_basilica.htm

http://www.sanisidorodeleon.net/

La colegiata de San Isidoro tiene su origen en un convento que fue consagrado originalmente a San Pelayo y a San Juan Bautista y que el Rey Alfonso V (999-1028) reconstruyó con "barro y ladrillos" tras su destrucción por Almansur. A causa del traslado de Sevilla a León de los restos mortales de San Isidoro (aprox. 560-636), el conocido maestro eclesiástico de los tiempos de los visigodos, iniciaron, Sancha, la hija de Alfonso y su marido Fernando I, una nueva construcción en piedra. Esa construcción, que se orienta por las construcciones reales asturianas del S. IX, recibió el patrocinio de San Isidoro durante su consagración el 21 de diciembre de 1063. Según los resultados de las excavaciones, la iglesia llamada por la literatura Iglesia de San Fernando, fue una basílica de tres naves sin transepto que terminaba por el este en un ábside terminal rectangular parecido a la Iglesia asturiana de San Salvador de Valdediós. Partes de los muros del norte y del oeste fueron tomados después en la constucción de la iglesia que se conserva hoy.

Panteones Reales y Condales (Asturias, León y Castilla)


El sepulcro de los reyes de Castilla-León que fue emplazado como una ampliación arquitectónica delante de la fachada oeste de la Iglesia de San Fernado, se debe a Urraca de Zamora († 1101) hija de Sancha y Fernando. El Panteón de los Reyes se muestra todavía hoy como una construcción de dos pisos cercana a un cuadrado cuya planta baja está dividida en naves de bóvedas con aristas en cruz y en cuya planta alta se extiende una bóveda de cañón continua. No se sabe si el Panteón sustituye una construcción anterior. La construcción actual de la colegiata de San Isidoro es el resultado de varias fases de construcción cuyo orden cronológico es discutido todavía hoy. A diferencia de lo postulado en la investigación anterior, se puede suponer que la nueva construcción no fue erigida de un golpe de punta a cabo, sino que fue el resultado de sucesivas ampliaciones de la antigua Iglesia de San Fernando. De esta manera el amplio transepto se debe a un cambio de plan realizado sólo al final de la campaña. En la literatura también se discute si el proyecto del edificio nuevo se debe al hijo y sucesor de Ferndo I, Alfonso VI (1065-1126, desde 1072 Rey de Castilla y León) o a su hermana Urraca de Zamora, la cual ha sido favorecida en la mayoría de las investigaciones como mandante. Por eso solo se puede constatar con reserva la fecha del levantamiento de la nueva iglesia de San Isidoro entre los años 1070 hasta la consagración final documentada en el año 1149. Como la determinación de la fecha de la escultura exterior y de los capiteles en el interior de la iglesia está relacionada directamente con la continuidad cronológica del desarrollo de la construcción, coincide el significado histórico de la escultura arquitectónica leonesa con la opinión de las diferentes investigaciones

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En el el ángulo noroeste de las murallas de la Legio VII romana se halla en voluminoso el edificio de San Isidoro, que integró en la Edad Media el Palacio Real, la Capilla Palatina, el Panteón Real y las dependencias de un monasterio sumamente poderoso. Hoy es un conglomerado artístico en el que hay desde un excelente románico, a construcciones góticas, renacentistas y de tiempos posteriores, básicamente de los siglos XVII y XVIII.

La iglesia basilical es románica, con añadidos góticos y restos del templo anterior, de factura similar a los erigidos por la monarquía asturiana, y reminiscencias islámicas. El templo propiamente dicho es de cruz latina, con tres ábsides semicirculares. El central fue sustituido por un gótico, desmesurado, que elimina la armonía del conjunto. Es una obra de Juan de Badajoz, de inicios del siglo XVI.

En el exterior destacan las dos portadas del sur: la del Cordero y la del Perdón (utilizada por los peregrinos). Fuera de planta, ubicada sobre las murallas medievales, se eleva la torre del Gallo, a la par robusta y airosa, que se yergue sobre un cubo de las murallas romanas.

Hasta ahora, lo más famoso del complejo de San Isidoro era el Panteón Real, llamado la Capilla Sixtina del Románico, por sus excepcionales pinturas, en tanto que la fama de la iglesia quedaba relegada salvo para los conocedores del arte y la arquitectura. La oscuridad y las humedades de la misma no permitían al gran público admirar plenamente la obra.

La hija de Alfonso V, la infanta doña Sancha, dómina del Infantado antes, y reina de León después, procuró con su esposo, el rey Fernando I (1037-1065) elevar el monasterio a la más alta dignidad. Sustituyeron el templo de tapiales por otro de piedra y con él daban comienzo al arte románico en sus reinos.

http://www.sanisidorodeleon.net/

Eligieron el pórtico de la iglesia para cementerio real y allí dispusieron que fueran enterrados sus cuerpos.

Quisieron dignificar su iglesia palatina con reliquias de santos insignes. Lograron el traslado del cuerpo de San Isidoro desde Sevilla, y el de San Vicente desde Ávila.

Con la consagración de la iglesia, extraordinarios festejos solemnizaron el día 21 de diciembre de 1063 y, al día siguiente, celebraron la traslación del cuerpo de San Isidoro. En esta ocasión hicieron espléndidas donaciones al templo en joyas y ornamentos litúrgicos que todavía hoy contemplamos y conocemos como el Tesoro de León.

La hija de Fernando I y Sancha, la infanta doña Urraca Fernández (m. 1101), dómina también ella del Infantado, amplió la iglesia de sus padres y le hizo magníficas donaciones, como el cáliz de oro y ágata. Otra infanta leonesa, dómina asimismo del Infantado, doña Sancha Raimúndez (m. 1159), con su hermano el emperador Alfonso VII, continuó la obra de la nueva iglesia iniciada por su tía abuela, la infanta doña Urraca y la hicieron consagrar en 1149. Un año antes habían sustituido la comunidad femenina de monjas benedictinas por un Cabildo de Canónigos Regulares que rigieron el templo y la abadía hasta 1956, fecha en la que el Cabildo Isidoriano fue transformado en Instituto Secular Sacerdotal, y desde entonces atiende la vida litúrgica e intelectual de la Colegiata, el templo, sus museos abiertos a miles de visitantes, tanto nacionales como extranjeros, su Archivo y Biblioteca a disposición de los investigadores, su Editorial y Librería Isidorianas, con la fundamental finalidad de dar a conocer la historia y el arte de la Colegiata y la persona de San Isidoro.

La actual basílica de San Isidoro de León se levanta en un lugar donde se alzaban otras anteriores iglesias. La última de ellas fue edificada por Fernando I para albergar las reliquias de San Isidoro de Sevilla. Esta antigua iglesia no era de grandes proporciones y su estilo era plenamente prerrománico - asturiano.

Posteriormente se mandó edificar el famoso y soberbio Panteón de los Reyes, monumento sepulcral que actualmente es lo más antiguo que se conserva.

En sus bóvedas se pintó en el siglo XII un repertorio de primer orden en el románico europeo `por lo que se la denomina la "Capilla Sixtina" del románico.

Poco después se mando reconstruir la iglesia ya al estilo románico pleno que imperaba en aquella época y traído por los aires internacionales del Camino de Santiago

Románica, con añadidos góticos y restos del templo anterior, de factura similar a los erigidos por la monarquía asturiana, y reminiscencias islámicas.

Si la catedral es un monumento unificado y armónico, en San Isidoro conviven distintas épocas, estilos y ambientes.

Es particularmente importante el panteón real, algo anterior al templo románico, adosado a éste, donde convive un románico primitivo con la inspiración de los artistas de la corte asturiana y aun la visigóticaEn él es importante la colección de capiteles, pero sobre todo las pinturas de muros y bóvedas, con detalles del Apocalipsis y del Nuevo Testamento, así como temas agrarios y geométricos, el mejor conjunto de pinturas de la época, bautizado en los manuales de arte como "la capilla sixtina" del románico español.

Veintitrés reyes o reinas, doce infantes y nueve condes recibieron sepultura en este lugar recoleto, sobrio y bello, donde la historia se ha detenido.

Sobre el plano del panteón se alza la Tribuna Regia, una capilla palatina que se unía a la iglesia por un gran arco, actualmente cegado. Allí se exhiben diversas joyas históricas y artísticas, de notable interés como el Arca de los marfiles y el cáliz de Doña Urraca.

El templo propiamente dicho es de cruz latina, con tres ábsides semicirculares. El central fue sustituido por un gótico, desmesurado, que elimina la armonía del conjunto. En el exterior destacan las dos portadas del sur: la del Cordero y la del Perdón(utilizada por los peregrinos). Fuera de planta, ubicada sobre las murallas medievales, se eleva la torre del gallo, a la par robusta y airosa.

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