Los neurólogos impulsan la donación de cerebros

Enviado por Maria LLácer el 09/11/2009 a las 09:39 AM

 

Los Neurólogos estudian la evolución del Alzheimer en los bancos de cerebros“El cerebro humano de la persona que murió de esta enfermedad, es el único órgano en el que se puede investigar para tratar de entender las causas del sufrimiento Tal vez ninguna enfermedad había justificado más la investigación a través de un banco de cerebros”, dijo Raúl Mena López, director del Laboratorio de Neuropatología Molecular del Cinvestav del IPN

Por ahora, el banco de cerebros conserva 14 encéfalos tanto de pacientes que fallecieron de esa enfermedad como de personas sanas. También tiene el ofrecimiento de 50 encéfalos más, tanto de enfermos de Alzheimer, como de familiares y personas sanas. Todos los cerebros ayudan a caracterizar diferencias para entender el sufrimiento

Con los cerebros, el equipo del doctor Raúl Mena ha identificado el papel de una proteína llamada tau en el desarrollo temprano del Alzheimer. Si bien, pasarán varios años para que estos conocimientos se traduzcan en fármacos y aplicaciones preventivas, han permitido a los científicos del Cinvestav comenzar proyectos de colaboración internacional.

“Analizar estos casos de Alzheimer, los cerebros de Alzheimer, lo que nos está favoreciendo es analizar y ver el procesamiento de la proteína tau para que nosotros en algún momento dado estos mismos eventos podamos llevarlos a cabo en estudios in vitro, y posteriormente tratar de meter fármacos que puedan inhibir la asociación de la proteína tau”, expresó José Luna, del Laboratorio de Neuropatología Molecular del Cinvestav del IPN.
Por ahora, es un hecho que 1% de la población mayor de 60 años pero 40% de quienes rebasan los 85, presentan problemas de Alzheimer.

 

La Sociedad del Mal de Parkinson en Inglaterra ha solicitado una mayor donación de cerebros para estudiar la enfermedad y encontrar tratamientos. El objetivo que persigue para este año, es duplicar su lista actual de 1.000 donantes.

Al proyecto para la donación de cerebros se ha sumado el presentador de la BBC Jeremy Paxman. El compromiso de donación de Paxman, responde al llamamiento realizado por la Sociedad para la Investigación del Parkinson en el Reino Unido. Pero el presentador no es el único que quiere donar su tejido cerebral. La actriz Jane Asher y el también presentador de televisión John tapleton se han unido a Paxman. Todos ellos tienen, o han tenido, familiares afectados por la enfermedad.

Con las donaciones de tejido cerebral se realizan importantes avances en el tratamiento del Parkinson. Por ejemplo, el desarrollo de fármacos como el Levodopa permite controlar las dificultades en la movilidad y en el habla que provoca la enfermedad.

En España, se estima que 100.000 personas padecen el mal, y aproximadamente unas 30.000  están sin diagnosticar. Con esta iniciativa se anima a apuntarse a las donaciones de cerebro tanto a personas que padezcan la enfermedad, como a las que no le afecta.

En España el 66,5% de los españoles se muestra predispuesto a donar sus órganos, situando con esta cifra a nuestro país en el primer puesto del ránking mundial. Sin embargo,  las medias de donación de cerebros al año, por lo general, se encuentran entre 2 y 20.

Para aumentar las cifras de españoles que donan su cerebro, al igual que otros órganos, lo principal es crear una red social que mentalice e informe a la población de los beneficios que tiene la donación de tejido cerebral  para combatir enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer.

El estudio de cerebros es la única forma de observar como se pueden preservar las neuronas, por eso es necesaria la colaboración de todos si queremos poner fin a enfermedades neurodegenerativas de este tipo.

Hipótesis de trabajo en la búsqueda de nuevos fármacos
Las lesiones características de la enfermedad de Alzheimer se encuentran descritas desde principios del siglo XX y son las denominadas placas seniles, formadas por un péptido amiloide en un estado anómalo de agregación, y los ovillos neurofibrilares, que se localizan dentro de las neuronas formados por una proteina denominada tau en un estado aberrante de hiperfosforilación. Estas dos lesiones histopatológicas junto con la pérdida de las neuronas fundamentalmente colinérgicas, constituyen las bases moleculares de la enfermedad de Alzheimer. A partir de ellas, y con el fín de encontrar fármacos eficaces que acaben con esta enfermedad devastadora, se han originado tres hipótesis de trabajo:

HIPÓTESIS COLINÉRGICA: en la que se intenta restaurar los niveles del neurotransmisor (acetilcolina) involucrado en los procesos de aprendizaje y memoria. Siguiendo estas ideas se inició una investigación farmacéutica intensa en la década de los 80 que concluyo con la aparición en el mercado de los actuales fármacos en uso como son tacrina, donepezilo, rivastigmina y galantamina. Son fármacos paliativos, pues mejoran la sintomatología del paciente sin llegar a interferir en el proceso neurodegenerativo.
 

HIPÓTESIS AMILOIDE: las investigaciones en este área se iniciaron una década mas tarde y actualmente hay diversos fármacos en diferentes estadios de desarrollo clínico. Se espera que a partir del 2011 se inicie la comercialización de alguno de ellos como fármacos modificadores del proceso neurodegenerativo. También, es importante señalar en este punto los diferentes estudios llevados a cabo con las técnicas de inmunización, activa y pasiva, o lo que es denominado como vacuna del Alzheimer. Aunque los primeros ensayos en pacientes tuvieron que ser suspendidos por la aparición de acontecimientos adversos graves, actualmente se han avanzado otras estrategias que los próximos años confirmaran o no las esperanzas depositadas en ellas.
 

HIPÓTESIS TAU: Es la mas reciente de todas ellas, y sin embrago, al dia de hoy una de las mas prometedoras, pues se ha comprobado que el grado de demencia es directamente proporcional al número de ovillos neurofibrilares encontrados en los pacientes de Alzheimer y tambien de otras demencias denominadas tauopatias. Actualmente, un fármaco cuyo mecanismo molecular está basado en esta hipótesis se encuentra en desarrollo clínico con el fin de poder mostrar su eficacia en pacientes.

Desarrollo de nuevos fármacos
El desarrollo de un nuevo medicamento es un proceso largo, complejo, costoso y arriesgado. El tiempo que transcurre desde que una molécula nueva con una acción biológica determinada es descubierta hasta que esta es disponible en las farmacias está estimado en cerca de 15 años. Se estima que de cada 10.000 moléculas descubiertas, solo una de ellas llegará a ser un fármaco comercial y, supone una inversión de más de 800 millones de euros.
Una vez que nuestro fármaco es descubierto y mostrada su eficacia en diferentes modelos animales inicia la etapa denominada de desarrollo, que puede dividirse en tres áreas bien diferenciadas:

Desarrollo químico: en el cual se estudiarán y definirán los diferentes procesos para la producción del principio activo a escala industrial, controlando todos y cada una de las posibles variables del proceso de fabricación, así como identificando y cuantificando todas y cada una de las pequeñas impurezas que lo acompañen. También se llevarán a cabo estudios de estabilidad del principio activo en cámaras climatizadas y controladas considerando condiciones normales de presión y temperatura, así como también condiciones forzadas de las mismas incluidas el grado de humedad. Estos datos son claves para poder fijar la fecha de caducidad del principio activo.
Simultáneamente, se inician los trabajos de desarrollo en tecnología farmacéutica, que son los que nos facilitarán el medicamento en su forma de administración comercial (comprimidos, dispersable, inyectables, parches, etc..). Al igual que en el caso anterior, en esta etapa hay que definir tanto el proceso de fabricación del medicamento en si mismo como los estudios de estabilidad del mismo en el mismo formato y embalaje en el que vaya a ser comercializado. De esta forman se controlan y evitan posibles interacciones del fármaco con el plástico, vidrio, aluminio, etc. de los envases comerciales que estarán en la farmacia.
Los estudios de estabilidad tanto de principio activo como de forma farmacéutica deben estar hechos al menos en una duración de tres años.

Desarrollo preclínico: El objetivo de estos estudios es mostrar la seguridad del fármaco en dos especies animales y definir la dosis máxima tolerada en cada especie así como el órgano mas afectado por la administración del nuevo fármaco. De estas especies animales una debe ser roedor y otra no roedor. Lo mas habitual es trabajar con ratas y perros, pero también pueden utilizarse monos, conejos, o mini cerdos. Durante los estudios toxicológicos reglamentados, los animales son tratados con el principio activo en la forma farmacéutica que se vaya a administrar al hombre y durante una duración suficiente para garantizar la seguridad de los ensayos en humanos. Por ejemplo para un estudio de 15 días en humanos, hay que llevar a cabo un estudio de 28 días en animales, y si queremos diseñar un estudio de seis meses con pacientes, tendremos que disponer de datos de seguridad en animales superiores a los 12 meses.
En esta etapa hay que tener en cuenta el sexo de los animales estudiados y así, por ejemplo, si no se llevan a cabo estudios de fertilidad, reproducción y teratogenia con animales, no se podrán incluir en los ensayos clínicos del fármaco en estudio mujeres en edad fértil.

Desarrollo clínico: En esta etapa el fármaco en investigación llega a los humanos. Pueden distinguirse claramente tres fases: estudios clinicos de fase  I en los que se busca comprobar la seguridad del fármaco encontrada en animales en humanos. En fase I se reclutan voluntarios sanos, y se estudian con un gran control los posibles efectos adversos que pudiera presentar la administración del nuevo medicamento. Consta de diversos estudios, siendo el primero de ellos la administración de una dosis única del medicamento en dosis ascendentes, mientras que los siguientes pueden combinar administraciones repetidas de cinco, diez o mas días en función de la aplicación terapéutica que vaya a dársele.
Cuando esta fase es superada con éxito y se han determinado además los niveles de nuestro nuevo medicamento en diversos fluidos biológicos como la sangre, se inician los  estudios de fase clinica II.

 El objetivo de los mismos es mostrar la seguridad del medicamento en pacientes y empezar a perfilar los primeros signos de eficacia del nuevo fármaco. Para ello se reclutan un número mas o menos limitado (menos de un centenar) de pacientes con unas características muy bien determinadas y precisadas por el clínico, neurólogo en este caso, que dirige el ensayo. En el desarrollo de un nuevo medicamento para la enfermedad de Alzheimer, esta fase tiene una duración comprendida entre los tres y doce meses. Superada la misma, el fármaco pasa a desaroollo clinico fase III, en el que tendrá que mostrar su eficacia en pacientes y si hubiera algún otro fármaco en uso para esa enfermedad, también deberá demostrar sus ventajas frente a lo ya aprobado. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, no hay nada para poder comparar y los estudios de fase III son muy largos (entre 18 y 24 meses mínimo) y costosos por el alto número de pacientes a incluir en el estudio. Se calcula un promedio de unos 1.000-2.000 pacientes de diferentes centros y países comprendidos en el área occidental (Europa y EEUU). Todo el desarrollo clínico hay que volverlo a repetir con población asiática si se desea comercializar el fármaco en Japón

España y el desarrollo de nuevos fármacos para el Alzheimer:
En España siempre ha existido una buena tradición y calidad en la investigación neurológica cuyo máximo exponente es D. Santigao Ramón y Cajal, premio nobel de Medicina a principios del siglo XX.
Actualmente, nuestro país contribuye activamente en la investigación tanto de las bases moleculares de la enfermedad de Alzheimer como en el desarrollo de una terapia para la misma. En concreto, fruto de investigaciones llevadas a cabo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, actualmente la empresa biotecnológica NeuroPharma, del grupo ZELTIA, está desarrollando dos nuevos compuestos como fármacos modificadores de la enfermedad de Alzheimer. El primero de ellos, denominado NP-12, es un inhibidor del enzima GSK-3 y evita la foasforilación de la proteina tau y por tanto de los agregados neurofibrilares. Su eficacia en modelos animales es muy buena mostrando además que es capaz de disminuir la formación de la placa amiloide y evitar la muerte neuronal. Actualmente está terminado la fase clínica I y se espera que empiece la fase II antes de finalizar 2008. Es un fármaco tremendamente innovador siendo el primero en su clase a nivel mundial. Si todo el desarrollo resulta exitoso, se espera poder comercializar este nuevo fármaco a partir del año 2014.
El segundo de los compuestos en desarrollo por NeuroPharma, es NP-61 un modulador del péptido beta amiloide que también posee funciones colinérgicas. Su mecanismo de acción es novedosos y ha iniciado el desarrollo clínico fase I en Junio de 2007.
Todos estos datos, abren una esperanza al futuro y si bien ponen de manifiesto la dificultad intrínseca en todo el proceso del nacimiento de un nuevo fármaco, nos presenta dos oportunidades de investigación nacional para la futura terapia de este proceso neurodegenerativo devastador.

En España sólo se dona una media de 10 a 20 cerebros al año, debido a que se desconoce la importancia que tiene esta práctica en el ámbito para la investigación.

 Desde hace varios años España ocupa la primera posición mundial en donación de órganos con finalidad terapéutica e inmediata. Sin embargo, las cifras no son tan altas cuando se trata de la donación de órganos con finalidad científica, como es el caso del cerebro. La comparación es abismal, según destaca la Sociedad Española de Neurología (SEN) en un comunicado. En 2007 se realizaron un total de 2.211 trasplantes renales, mientras que se donan una media anual de entre 10 y 20 cerebros.

Problemática de las donaciones y de los bancos de cerebros en España.

La legislación española (Ley de trasplantes) proporciona una cobertura suficiente para la realización de las tomas de muestras con la adecuada rapidez y también ampara los estudios médicos que, tras la realización de las correspondientes autopsias, se llevan a cabo en los hospitales y centros de investigación.
Sin embargo se deja muy a merced de actos positivos de los pacientes y de los familiares tras el fallecimiento la utilización de órganos, de manera que se pueden perder muchos casos interesantes de estudio si no se actúa con rapidez y coordinación. Quizás sería necesario una normativa específica para estos casos, protegiendo activamente el proceso de donación.

 


Las causas de falta de donaciones para investigación son múltiples, culpables de ello quizás seamos todos, y, lo que es más doloroso, es que muchas de ellas se habrían podido obviar o se pueden solucionar con cierta facilidad sin que hasta ahora se haya hecho mucho por arreglar este problema.
Las causas más importantes son:

Falta de información de la población general sobre la necesidad de las donaciones, así como de motivación para llevar a cabo las mismas. Este es un tema que debe estar en la calle, que se entienda como un deber para con los demás, que no se debe esperar a plantearlo en el momento menos propicio del fallecimiento del ser querido.
Que si una donación de un órgano de un fallecido en accidente gratifica a su familia que ve el hecho como la aportación póstuma de una vida salvando a otra familia de la desesperación, la donación para la investigación logrará antes o después evitar a muchas personas el calvario que ellos han sufrido con su enfermo.

Falta de implicación de la sociedad en la investigación. La investigación es un deber de todos pues todos nos beneficiamos de ella ' Cada uno deberá representar el papel que le corresponda por sus circunstancias: el investigador la investigación, el enfermo la colaboración y la donación si es precisa. La investigación no es sólo cosa de centros extranjeros ni de altas instancias ministeriales. Hay que exigir y colaborar ésta a una gran altura internacional (el Instituto Cajal del CSIC alcanzó en el año 2000 el 150% de la media europea), pero solo llega al 20% de estudios en humanos.

Miedo a los trámites burocráticos y a las complicaciones de los traslados para autopsias (la mayoría de los posibles donantes no mueren en los hospitales). en los hospitales). Conocer los trámites, conectar con Asociaciones de Familiares y facilitar oficialmente estas situaciones son las vías de solución.

Falta de infraestructura oficial que solvente todos los problemas accesorios - casi todos los Bancos de Cerebros son autogestionados, con grandes esfuerzos y problemas, por sus fundadores e investigadores- y que proporcione una ayuda real y eficaz. Los bancos de cerebros deberían ser un servicio socio-sánitario engarzado en el marco de las prestaciones sanitarias, con personal e instalaciones propias, formando una red nacional, con registro de casos clínicos y seguimiento de los mismos hasta la donación, del mismo modo que se está llevando a cabo en casos extraordinarios cuando existe alarma social (p. e.: en la enfermedad de Creutzfeldt-jakob relacionada con las vacas locas y con la EA, por otro lado, que cuenta con Centros Nacionales de Referencia y Bancos de Tejidos específicos).

Falta de vinculación de los estudios clínicos - muy numerosos en España y con gran participación de enfermos- con los biomédicos que acaban en el estudio post-mortem. Deberían ser obligatorio de los estudios integrales. El enfermo recibe en vida seguimiento y tratamiento y colabora en solucionar el problema de la enfermedad. 

 Masificación y saturación de trabajo en hospitales que marginan la investigación. Deberían existir plazas específicas para el tema y no ser la buena voluntad y la resistencia a la horas extraordinarias de ciertos investigadores la base de la obtención de cerebros y cuidado del banco. 

 Conformismo de muchos pacientes, familiares y profesionales que erróneamente consideran a muchas enfermedades neurodegenerativas no prevenibles y no tratables. Basta ver como se actúa ante algunas infecciones o el cáncer, y que poca respuesta hay ante estos procesos mentales (me niego a pensar que es porque se producen en ancianos). ¿No vemos como avanza la ciencia y las buenas posibilidades de futuro que la investigación nos brinda en muchos temas médicos todavía con menores expectativas de solución?.


Cada causa merecería un análisis más pormenorizado pero sus soluciones pasan por una formación e información sanitaria más adecuada y profunda, por un compromiso social y por una respuesta oficial eficaz y sencilla de aplicar.

La mayoría de los españoles desconoce la importancia de la donación de cerebros para la investigación y quizá es este desconocimiento la causa de una tasa tan baja.

La relevancia de esta donación es fundamental. Gracias a ella podría avanzar la investigación científica, ya que se trata de un vehículo para obtener datos que permiten establecer un diagnóstico concluyente en el caso de enfermedades neurológicas definitivas como Alzheimer o Parkinson entre muchas otras. Gracias a esta investigación podríamos progresar en el conocimiento de las causas de estas dolencias que afectan al sistema nervioso y mejorar también en los tratamientos para paliarlas. "Si la preservación es óptima, uno de los objetivos de los Bancos de Tejidos Neurológicos, se pueden hacer investigaciones a 10, 20 o más años vista", afirma la Dra. Carmen Navarro, coordinadora del Banco de Tejidos Neurológicos de Vigo.

Es por eso que los expertos inciden en la necesidad de informar a los ciudadanos de esta posibilidad, "la población entiende mejor el altruismo inmediato de la donación de órganos, que supone salvar a una persona, pero a través del avance de la ciencia podemos ayudar a miles de personas", afirma el Dr. Alberto Villarejo, miembro de la SEN. Los avances conseguidos hasta el momento inciden especialmente en enfermedades que cursan con demencias complejas, encefalopatías espongiformes transmisibles y otras relacionadas con la enfermedad de Parkinson o Alzheimer. Hay que tener en cuenta también que "con estas donaciones contribuiremos al avance en la investigación no sólo de la neurología sino también de otras especialidades como psiquiatría, neurocirugía, psicología o logopedia", explica el Dr. Villarejo.

El proceso de donación

Las donaciones pueden ser no sólo de enfermos neurológicos. Los cerebros de estos pacientes permiten investigar sus causas, pero la donación de personas sanas, que fallezcan por otros motivos es importante para tener controles de diferentes edades y relacionarlas con procesos patológicos.

Cuando un paciente quiere notificar su deseo de donar su cerebro, puede hacerlo a su médico o comunicarlo al banco de cerebros correspondiente. En el caso de que no haya ni conformidad ni negación explícita por parte del difunto, una persona puede siempre donar el cerebro de un familiar que haya fallecido. "Una vez certificado el fallecimiento, lo ideal es hacer la extracción lo antes posible, en las 4 o 5 horas siguientes. El proceso de extracción en sí es muy corto y tiene una duración de 30 o 40 minutos", explica la Dra. Navarro. El procedimiento se realiza con todas las medidas de respeto y cuidado al fallecido y no cambia los ritos funerarios. "No hay deformaciones o signos externos de intervención, a excepción de una incisión cutánea debidamente suturada".

Actualmente en España, existen Bancos de Tejidos Neurológicos en 20 provincias pero a través de una correcta tramitación con los responsables de cada provincia y hospital, cada donación es trasladada gratuitamente a una de las sedes. Todos ellos son públicos, y los de mayor tradición están en Barcelona y Madrid, además de otros más recientes y homologados como el de Navarra y el de Vigo. La conservación se realiza aproximadamente a -80ºC y cada cerebro donado puede prestar servicio para la investigación indefinidamente. Además, como explica la Dra. Navarro "los Bancos de Tejidos Neurológicos, están a la disposición de cualquier grupo de investigación, siempre que se establezcan unos requisitos de colaboración y se demuestre la dedicación del grupo solicitante a la patología en cuestión".

La razón principal de que se precisen cerebros humanos post-mortem para investigar radica en el hecho de que la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas humanas, especialmente la enfermedad de Alzheimer (EA), sólo la padece el hombre. No hay ninguna especie animal que desarrolle, ni espontánea ni inducidamente, la EA, así como no hay ningún agente físico, químico o biológico conocido que produzca una patología similar a este proceso en animales.
Esto no quita para que en el terreno de la investigación biomédica muchos laboratorios en todo el mundo estudien modelos experimentales de Alzheimer (lesiones de diversas zonas del cerebro en animales, estudios sobre determinadas neuronas o sobre macromoléculas con especial función - normal o patológica- del Sistema Nervioso Central de animales o de cultivos celulares, etc. ).

De estos estudios se pueden extraer consecuencias importantes sobre: Algunas de las causas y de los mecanismos implicados en el paso del cerebro normal al cerebro del paciente de Alzheimer; y El posible tratamiento, viendo cómo se puede preservar la función de las neuronas.

Sin embargo, no hay más remedio que recurrir al estudio del tejido humano para ver cuáles son las células y los mecanismos que se han hecho patológicos y han dado lugar a los cuadros demenciales.

Como cualquier tipo de investigación moderna ha de ser rigurosa y programada, se necesita en cada momento que se quiera iniciar un estudio, un conjunto de muestras homogéneas (edad, sexo, tipo de patología, características de la evolución de la enfermedad y del fallecimiento, etc.) junto a otro de muestras control y esto es lo que básicamente busca proporcionar un Banco de Cerebros formado con los cerebros donados para investigación.

¿Qué es un banco de cerebros?
Un banco de cerebros o de tejido nervioso es una colección organizada de cerebros y otras muestras biológicas reunidas y preparadas para llevar adelante estudios sobre las enfermedades del Sistema Nervioso Central (SNC).
Es decir, un banco de cerebros, es mucho más que un almacén de cerebros. En primer lugar deben existir unas instalaciones específicas, que, aunque no costosas, deben reunir unos requisitos mínimos, pues se necesitan conservar tejidos frescos y fijados, así como todas las informaciones pertinentes sobre los casos clínicos.

También deben existir personas expertas dedicadas especialmente al Banco. Dicho esto, fundamentalmente se debe contar con:
 
En España, la mayoría de los Bancos de Cerebros diseñados para investigación pueden homologarse a los extranjeros, pero tienen un potencial de promoción de investigación muy bajo por dos principales motivos:
Sus instalaciones/ presupuesto de mantenimiento/ personal con dedicación, son muy bajos, y
El número de donaciones es muy pequeño. En España (con bancos en Madrid, Barcelona, Pamplona, las Palmas, etc.) las medias de donación al año van, por lo general, de 2 a 20. En EEUU los principales bancos de cerebros reciben de 300 a 600 donaciones/año y en todos los grandes hospitales hay bancos de cerebros.
Con solo estos datos, convendremos que hay todavía mucho que hacer.

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