Desucesosbélicos poco hay que decir, salvo la presencia de los hijos de
Getxo fuera del ámbitolocal,siesque la tuvieron no digo en tiempos remotos, cuandolos vascos lucharon con los visigodos, nidespuésenla con los franceses,niquizá tampocoalsumarseaCastilla, que nació en el siglo X como Condado soberano, conaf nderecuperaciónnacional, desentendiéndose del inmovilismo leones y así, como refiere Lope García de SalazarenlasBienandanzase Fortunas, los vizcainos en la batalla de Paduralucharoncontra losleonesesprecisamentepor haberse sumado a Castilla en un anhelo común de recuperación patria, en la que a lo largo de la Reconquista contralos morostanto destacóla presenciavizcaina, en particularenlas Navas deTolosa (1212) yen laconquista de Sevilla, acciones en las que el Señor de Bizkaia conlos suyosfue en vanguardia y le cupo de honra de ser primero junto a Alfonso VIII o San Fernando.
Ahora nos referimos no a esa presencia ni a la que tuvo Getxo con sus hijos
en empresas de España, como en la vuelta al mundo o en el descubrimiento de América, sino a lasacciones bélicasen el ámbitoanteiglesia y no en la propia y así los Señoresde laCasadeGetxofiguran en las luchas de bandos del medievo más que como dueños del Solar deJaúregui,queaún se conserva muy transformado, cual caserío, no lejosde Santa Maríade Getxo,
por ser Señores de la Torre de Martiartu, debido a su enlace con ese linaje
de la vecina anteiglesia de Erandio, que se produjo por las nupcias de Don Ochoa (Otxoa) Ortiz de Getxo, Señor de laTorredeGetxo, con doña María López de Martiartu y Zamudio,Señora dela Torrede Martiartu, e hija y heredera del matrimoniocompuestopor el Señor de Martiartu, don Martín Ortiz de Martiartu y doña Mayor de Zamudio, cuyas figuras yacentes aparecen en el sepulcro gótico que se conserva en el pórtico de la iglesia de Santa María de la Campa de Erandio.
Del matrimonio Getxo-Martiartu sucedió don Diego Perez de Getxo Martiartu,
Señor de la Torre de sus apellidos, que casó con deña Leonor Ossorio, que como esposa del Patrono de Santa María de Getxo, y sin duda siendo ya viuda, fue benefactora de esa iglesia, lo que justifica que sus armas figuren en la clave del arco que separa la nave del presbiterio y en el primer cuartel del escudo del pórtico de Santa María de Getxo
Los dos lobos de los Ossorio aparecen eneste último escudo sobre cuatro
palos verticales que figuran ondas de agua y con orla de ocho escudetes que ostentan árbol y lobo pasante con dos torres sobre cada escudete, y en el escudo de la clave del presbiterio los lobos de los Ossorio están en fila sobre fajas con ondas de agua en sentido vertical o cuatro palas que forman como una barandilla y por bordura general tienen diez piezas, de las cuales cuatro parecen ofrecen borrosamente unos angelitos mas que los castillos de los Enriquez vinculados a los Ossorio.
Diremos del escudo del pórtico que aparececon corona deMayorazgo y con atributos militares y su segundocuarteleseldeGetxo, loquenos interesa puntualizar, ya que rectifica al que ahora se considera como tal.
Así libre mi Roble de este miedo conserva sobre blanco mi berdura del cuelgan dos calderas por un trecho Negras que en matrimonio me dio Getxo.
Comenta el Conde de Alacha que ésta es la única referencia que ha visto de
que el escudo de Getxo tenga pendientes del árbol dos calderas y a ella hay que sumar el hecho de que en el escudo de la puerta principal de la iglesia de Santa María de Getxo, el cuartel de este linaje ofrece las dos calderas.
EL NOMBRE DE GHECHO (GETXO)
SIGNIFICACIÓN TOPONÍMICA
Algunos autores como Iturriza, Azkarraga (Azcarraga) ,AstarloayPoza,
La raíz del vocablo es el verbo goititu (elevar) empleado en los dialectos
alto-navarro y en el guipuzcoano.Derivadosdeesteverbo,pero como adjetivos y manteniendo el mismo significado fundamental, con goi-goitiko (elevado,excelso,eminente,sublime,alto),goitsu,goitu (dialecto laburdino) y goiko (en dialecto guipuzcoano) Sustantivado, se emplea para indicar "lugar alto", goitsu, goitu (laberdino), expresando por extensión "cima, cumbre, altura" : goe, goi (en dialecto bajo-navarro), gaintxo (en suletino) y gainto (en dialecto guipuzcoano)
Efectivamente; Getxo presenta el aspecto de una pequeña altura, por lo que
a dicho prominencia se le aplicó este topónimo o tal vez a la "cofradía" o barriositoentallugar.Elhecho de que los diminutivos comarcales acaben en txu en vez de txo no creorepresenta unainsoluble dificultad como para negar la posibilidad de derivacióndelnombre Getxo de la raíz que comentamos.
OTRAS SIGNIFICACIONES
Además de las acepciones reseñadas pueden traerse a colación otras dos:
Según Novia de Salcedo, el vocablo Getxo significaría algo así como humillo (fumus exiguus), compuesto de gea (kea), humo y del diminutivo txo.
ParaelautordelaHistoriadelaAnteiglesiade Getxo, Don Juan
Gorostiaga, tal etimologíaprovendríadelgallego guaito (nombre que en Galiciaseda a unminúsculopez). Partiendo del "guaito", derivado más tardeen"Getxo",vendríanuestro Getxo, que significaría pueblo de los guaitos.
Nada de extrañar, comoconfiesa el autor, que tal acepción sea tomada como
complicada y extraña y que sea mirada con recelo por los coterráneos.
De sucesos bélicos poco hay que decir, salvo la presencia de los hijos de Getxo fuera del ámbito local, si es que la tuvieron no digo en tiempos remotos, cuando los vascos lucharon con los visigodos, ni después en la con los franceses, ni quizá tampoco al sumarse a Castilla, que nació en el siglo X como Condado soberano, con af n de recuperación nacional, desentendiéndose del inmovilismo leones y así, como refiere Lope García de Salazar en las Bienandanzas e Fortunas, los vizcainos en la batalla de Padura lucharon contra los leoneses precisamente por haberse sumado a Castilla en un anhelo común de recuperación patria, en la que a lo largo de la Reconquista contra los moros tanto destacó la presencia vizcaina, en particular en las Navas de Tolosa (1212) y en la conquista de Sevilla, acciones en las que el Señor de Bizkaia con los suyos fue en vanguardia y le cupo de honra de ser primero junto a Alfonso VIII o San Fernando.
Ahora nos referimos no a esa presencia ni a la que tuvo Getxo con sus hijos en empresas de España, como en la vuelta al mundo o en el descubrimiento de América, sino a las acciones bélicas en el ámbito anteiglesia y no en la propia y así los Señores de la Casa de Getxo figuran en las luchas de bandos del medievo más que como dueños del Solar de Jaúregui, que aún se conserva muy transformado, cual caserío, no lejos de Santa María de Getxo,
por ser Señores de la Torre de Martiartu, debido a su enlace con ese linaje de la vecina anteiglesia de Erandio, que se produjo por las nupcias de Don Ochoa (Otxoa) Ortiz de Getxo, Señor de la Torre de Getxo, con doña María López de Martiartu y Zamudio, Señora de la Torre de Martiartu, e hija y heredera del matrimonio compuesto por el Señor de Martiartu, don Martín Ortiz de Martiartu y doña Mayor de Zamudio, cuyas figuras yacentes aparecen en el sepulcro gótico que se conserva en el pórtico de la iglesia de Santa María de la Campa de Erandio.
Del matrimonio Getxo-Martiartu sucedió don Diego Perez de Getxo Martiartu, Señor de la Torre de sus apellidos, que casó con deña Leonor Ossorio, que como esposa del Patrono de Santa María de Getxo, y sin duda siendo ya viuda, fue benefactora de esa iglesia, lo que justifica que sus armas figuren en la clave del arco que separa la nave del presbiterio y en el primer cuartel del escudo del pórtico de Santa María de Getxo
Los dos lobos de los Ossorio aparecen en este último escudo sobre cuatro palos verticales que figuran ondas de agua y con orla de ocho escudetes que ostentan árbol y lobo pasante con dos torres sobre cada escudete, y en el escudo de la clave del presbiterio los lobos de los Ossorio están en fila sobre fajas con ondas de agua en sentido vertical o cuatro palas que forman como una barandilla y por bordura general tienen diez piezas, de las cuales cuatro parecen ofrecen borrosamente unos angelitos mas que los castillos de los Enriquez vinculados a los Ossorio.
Así libre mi Roble de este miedo conserva sobre blanco mi berdura del cuelgan dos calderas por un trecho Negras que en matrimonio me dio Getxo.
Comenta el Conde de Alacha que ésta es la única referencia que ha visto de que el escudo de Getxo tenga pendientes del árbol dos calderas y a ella hay que sumar el hecho de que en el escudo de la puerta principal de la iglesia de Santa María de Getxo, el cuartel de este linaje ofrece las dos calderas.
EL NOMBRE DE GHECHO (GETXO)
SIGNIFICACIÓN TOPONÍMICA
Algunos autores como Iturriza, Azkarraga (Azcarraga) , Astarloa y Poza, basándose en la configuración geográfica de la anteiglesia , han
interpretado la palabra Getxo como alturita.
La raíz del vocablo es el verbo goititu (elevar) empleado en los dialectos alto-navarro y en el guipuzcoano. Derivados de este verbo, pero como adjetivos y manteniendo el mismo significado fundamental, con goi-goitiko (elevado, excelso, eminente, sublime, alto), goitsu, goitu (dialecto laburdino) y goiko (en dialecto guipuzcoano) Sustantivado, se emplea para indicar "lugar alto", goitsu, goitu (laberdino), expresando por extensión "cima, cumbre, altura" : goe, goi (en dialecto bajo-navarro), gaintxo (en suletino) y gainto (en dialecto guipuzcoano)
Efectivamente; Getxo presenta el aspecto de una pequeña altura, por lo quea dicho prominencia se le aplicó este topónimo o tal vez a la "cofradía" o barrio sito en tal lugar. El hecho de que los diminutivos comarcales acaben en txu en vez de txo no creo representa una insoluble dificultad como para negar la posibilidad de derivación del nombre Getxo de la raíz que comentamos.
OTRAS SIGNIFICACIONES
Además de las acepciones reseñadas pueden traerse a colación otras dos:
Según Novia de Salcedo, el vocablo Getxo significaría algo así como humillo (fumus exiguus), compuesto de gea (kea), humo y del diminutivo txo.
Para el autor de la Historia de la Anteiglesia de Getxo, Don Juan Gorostiaga, tal etimología provendría del gallego guaito (nombre que en Galicia se da a un minúsculo pez). Partiendo del "guaito", derivado más tarde en "Getxo", vendría nuestro Getxo, que significaría pueblo de los guaitos.
Nada de extrañar, como confiesa el autor, que tal acepción sea tomada como complicada y extraña y que sea mirada con recelo por los coterráneos.