PERSONALIDADES MADURA E INMADURA
La personalidad no es algo estático e inamovible, sino que va evolucionando del mismo modo en que el niño llega a ser adulto. A partir de esta consideración podemos hablar de personalidad madura y personalidad inmadura.
Se puede decir que un individuo tiene personalidad madura si:
- Tiene cierta conciencia de sus propios motivos, deseos, ambiciones, sentimientos, etc. Debe ser capaz de aceptar sus virtudes y defectos. Ni ser tan soñador que emprenda tareas que no podrá realizar, ni quedar tampoco contento con tareas que están por debajo de sus capacidades.
- Es capaz de autoestimarse y valorarse, es decir, si se considera una persona igual a las demás, sin complejos de inferioridad.
- Se siente como persona aceptada por la sociedad, con sus propias ideas y apreciaciones, sin dejarse influenciarse por el grupo.
- Es capaz de establecerse y sostener relaciones con otras personas, dar y recibir afecto.
- Tiene actitudes normales hacia sus funciones corporales.
- Emplea su capacidad, amplia o escasa, en una actividad productiva.
- No sufre ansiedades ni tensiones ante situaciones desagradables.
La personalidad inmadura puede caracterizarse por:
- Desconocimiento de sus propios deseos, sentimientos, ambiciones. No hay discernimiento ni un autoconocimiento.
- Desconocimiento de sí mismo y de su capacidad para participar eficazmente en la sociedad. Los sentimientos de inferioridad y la falta de confianza en sí mismo, son caracteres muy frecuentes en las personalidades inmaduras.
- Sentimiento de inseguridad como consecuencia de esa falta de confianza en sí mismo.
- Incapacidad para recibir y dar afecto.
- Incapacidad para ser productivo y feliz.
- Insatisfacción de los deseos corporales presentando perturbaciones en sus actitudes hacia las diversas funciones corporales.
- Siente tensión y ansiedad.
Hay gradaciones dentro del paso de una personalidad inmadura a la madura, en donde el sujeto se va acercando de una personalidad inmadura (niñez), hacia la formación de una personalidad madura (adolescencia y juventud). Puede ocurrir el fenómeno contrario, esto es, un alejamiento o regresión de una persona madura que experimenta aún caracteres de una personalidad inmadura. De aquí que se hable de desórdenes en la formación de la personalidad que alteran su equilibrio y coherencia.
FACTORES DE LA PERSONALIDAD Los factores que influyen en la formación de la personalidad son:
a. Factores orgánicos y biológicos. Son los factores remotos de la personalidad y se presentan de modo evidente en el aspecto físico de la persona como son: la talla, la forma del cuerpo, peso, facciones físicas, órganos sensoriales, etc.
Muchos de estos factores nacen con el individuo heredados de padres y antepasados, por lo que pueden considerarse también como factores hereditarios.
b. Factores psíquicos o personales. Son los factores próximos de la personalidad y constituyen el núcleo profundo de ella.
Emanan o salen del propio sujeto y son: los sentimientos, impulsos o tendencias, el pensamiento que conoce, la voluntad que elige, las capacidades y habilidades, los hábitos y virtudes, etc.
c. Factores sociales. Son aquellos factores que provienen del ambiente social y cultural que rodea al individuo como son: la familia, los amigos, la escuela, la iglesia, los medios de comunicación, etc.
Estos factores revisten importancia por cuanto van a influir y a originar variaciones positivas o negativas en la personalidad del sujeto.De ahí la importancia que tiene el que se transmitan y difundan valores humanos buenos, como lo son la fidelidad y la vida, y no desvalores o vicios que no harán más que contribuir a la formación de una personalidad inmadura y hasta anormal. Más adelante explicaremos lo que ambas implican.
PERSONALIDADES MADURA E INMADURA
La personalidad no es algo estático e inamovible, sino que va evolucionando del mismo modo en que el niño llega a ser adulto. A partir de esta consideración podemos hablar de personalidad madura y personalidad inmadura.
Se puede decir que un individuo tiene personalidad madura si:
- Tiene cierta conciencia de sus propios motivos, deseos, ambiciones, sentimientos, etc. Debe ser capaz de aceptar sus virtudes y defectos. Ni ser tan soñador que emprenda tareas que no podrá realizar, ni quedar tampoco contento con tareas que están por debajo de sus capacidades.
- Es capaz de autoestimarse y valorarse, es decir, si se considera una persona igual a las demás, sin complejos de inferioridad.
- Se siente como persona aceptada por la sociedad, con sus propias ideas y apreciaciones, sin dejarse influenciarse por el grupo.
- Es capaz de establecerse y sostener relaciones con otras personas, dar y recibir afecto.
- Tiene actitudes normales hacia sus funciones corporales.
- Emplea su capacidad, amplia o escasa, en una actividad productiva.
- No sufre ansiedades ni tensiones ante situaciones desagradables.
La personalidad inmadura puede caracterizarse por:
- Desconocimiento de sus propios deseos, sentimientos, ambiciones. No hay discernimiento ni un autoconocimiento.
- Desconocimiento de sí mismo y de su capacidad para participar eficazmente en la sociedad. Los sentimientos de inferioridad y la falta de confianza en sí mismo, son caracteres muy frecuentes en las personalidades inmaduras.
- Sentimiento de inseguridad como consecuencia de esa falta de confianza en sí mismo.
- Incapacidad para recibir y dar afecto.
- Incapacidad para ser productivo y feliz.
- Insatisfacción de los deseos corporales presentando perturbaciones en sus actitudes hacia las diversas funciones corporales.
- Siente tensión y ansiedad.
Hay gradaciones dentro del paso de una personalidad inmadura a la madura, en donde el sujeto se va acercando de una personalidad inmadura (niñez), hacia la formación de una personalidad madura (adolescencia y juventud). Puede ocurrir el fenómeno contrario, esto es, un alejamiento o regresión de una persona madura que experimenta aún caracteres de una personalidad inmadura. De aquí que se hable de desórdenes en la formación de la personalidad que alteran su equilibrio y coherencia.
FACTORES DE LA PERSONALIDADLos factores que influyen en la formación de la personalidad son:
a. Factores orgánicos y biológicos. Son los factores remotos de la personalidad y se presentan de modo evidente en el aspecto físico de la persona como son: la talla, la forma del cuerpo, peso, facciones físicas, órganos sensoriales, etc.
Muchos de estos factores nacen con el individuo heredados de padres y antepasados, por lo que pueden considerarse también como factores hereditarios.
b. Factores psíquicos o personales. Son los factores próximos de la personalidad y constituyen el núcleo profundo de ella.
Emanan o salen del propio sujeto y son: los sentimientos, impulsos o tendencias, el pensamiento que conoce, la voluntad que elige, las capacidades y habilidades, los hábitos y virtudes, etc.
c. Factores sociales. Son aquellos factores que provienen del ambiente social y cultural que rodea al individuo como son: la familia, los amigos, la escuela, la iglesia, los medios de comunicación, etc.
Estos factores revisten importancia por cuanto van a influir y a originar variaciones positivas o negativas en la personalidad del sujeto.De ahí la importancia que tiene el que se transmitan y difundan valores humanos buenos, como lo son la fidelidad y la vida, y no desvalores o vicios que no harán más que contribuir a la formación de una personalidad inmadura y hasta anormal. Más adelante explicaremos lo que ambas implican.