Un crucero es un buque de guerra, aunque —dependiendo del contexto— el término puede hacer referencia a un viaje de placer en un barco de lujo.
Actualmente es el buque de mayor tamaño disponible en las armadas modernas (exceptuando los portaaviones), con desplazamientos de 10.000 toneladas o más.
El término crucero aparece en torno a 1870 para referirse a un tipo de nave con escaso blindaje, pero rápida y bien armada, capaz de detener en caso de guerra el tráfico mercante enemigo o de proteger las rutas marinas coloniales propias en ultramar en caso de necesidad. Es lo que se llama el "crucero protegido", una nave con una cubierta blindada que se curva por los lados protegiendo ligeramente los costados de la nave y que va a ser el núcleo de las escuadras coloniales, dejando los acorazados como buques principales para la guerra naval de primera línea
Se trata de una categoría intermedia, cuyo apogeo sólo cubrió la década de los años 1890s y el primer lustro de los 1900s. El "crucero acorazado" (en inglés armored cuiser), además de utilizar, tal como el crucero protegido, blidaje en la cubierta, arcones de carbón, las barbetas de cañones y obra muerta, incorporó protección en el casco, rodeandolo de una correa de armadura o "cintura". La principal finalidad de esta innovación era proteger al buque del ataque de torpedos e impactos de cañón en el sector de la línea de flotación. Por otro lado, al igual que su predecesor, estaba destinado a las flotillas coloniales
El primer crucero acorazado fue el Dupuy de Lôme, lanzado en 1887 a pedido de la Marina de Guerra de Francia. Otro famoso ejemplar es el USS Maine, que explotó por razones no aclaradas en el puerto de La Habana.
Los cruceros acorazados protagonizaron la Batalla de Ulsan (1904) y cumplieron buen cometido la Batalla de Tsushima (1905), durante la Guerra Ruso-Japonesa. Después, durante la Primera Guerra Mundial, dos flotillas de cruceros acorazados se enfrentaron en la cruenta Batalla de Coronel. Un mes después de este último encuentro, los cruceros acorazados alemanes SMS Schnarhorst y SMS Gnesenau, vencedores de Coronel, fueron fácilmente echados a pique en la batalla de Batalla de las Malvinas, al encontrarse con el HMS Invincible y HMS Inflexible, exponentes ingleses de la siguiente generación de buques: los "cruceros de batalla".
Poco antes de la Primera Guerra Mundial, el crucero protegido da paso al crucero ligero, con una cintura acorazada completa protegiendo los costados del barco, pero manteniendo un peso y armamento contenido, pensado para cometidos parecidos a los de sus antecesores y con artillería que no sobrepasaba los 152 mm y menos de 10.000 t de desplazamiento. Su misión era actuar como directores de flotilla de destructores. Para ello tenían que ser tan rápidos como los destructores, y su mayor potencia de fuego artillera les permitía defenderlos de los destructores y cruceros enemigos, ya que los destructores de la Gran Guerra iban armados principalmente con torpedos y algunos cañones de pequeño calibre. Este tipo de buque perduró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial: muchos de los construidos durante la Primera Guerra Mundial fueron modernizados, y se prosiguió el desarrollo de este tipo de navío durante los años veinte y treinta. Algunos de los cruceros ligeros más representativos, de los construidos en el período de entreguerras, son:
- Clases Leander, Arethusa y Town, británicas.
- Clase Königsberg y Leipzig, alemanas.
- Clases Condottieri y Garibaldi, italianas.
- Clases Sendai y Agano, japonesa.
- Clases Duguay Trouin y Marsellaise, francesas.
- Clases Brooklyn y Cleveland, norteamericanas.
- Clase Kirov, rusa.
- Clase Cervera, española.
Los cambios más importantes introducidos en este período fueron la sustitución de las calderas de carbón por otras que quemaban petróleo, la introducción de la soldadura eléctrica (que aligeraba la construcción al evitar el uso de remaches) y la sustitución de los antiguos montajes artilleros escudados por torres cerradas.
Un crucero es un buque de guerra, aunque —dependiendo del contexto— el término puede hacer referencia a un viaje de placer en un barco de lujo.
Actualmente es el buque de mayor tamaño disponible en las armadas modernas (exceptuando los portaaviones), con desplazamientos de 10.000 toneladas o más.
El término crucero aparece en torno a 1870 para referirse a un tipo de nave con escaso blindaje, pero rápida y bien armada, capaz de detener en caso de guerra el tráfico mercante enemigo o de proteger las rutas marinas coloniales propias en ultramar en caso de necesidad. Es lo que se llama el "crucero protegido", una nave con una cubierta blindada que se curva por los lados protegiendo ligeramente los costados de la nave y que va a ser el núcleo de las escuadras coloniales, dejando los acorazados como buques principales para la guerra naval de primera línea
Se trata de una categoría intermedia, cuyo apogeo sólo cubrió la década de los años 1890s y el primer lustro de los 1900s. El "crucero acorazado" (en inglés armored cuiser), además de utilizar, tal como el crucero protegido, blidaje en la cubierta, arcones de carbón, las barbetas de cañones y obra muerta, incorporó protección en el casco, rodeandolo de una correa de armadura o "cintura". La principal finalidad de esta innovación era proteger al buque del ataque de torpedos e impactos de cañón en el sector de la línea de flotación. Por otro lado, al igual que su predecesor, estaba destinado a las flotillas coloniales
El primer crucero acorazado fue el Dupuy de Lôme, lanzado en 1887 a pedido de la Marina de Guerra de Francia. Otro famoso ejemplar es el USS Maine, que explotó por razones no aclaradas en el puerto de La Habana.
Los cruceros acorazados protagonizaron la Batalla de Ulsan (1904) y cumplieron buen cometido la Batalla de Tsushima (1905), durante la Guerra Ruso-Japonesa. Después, durante la Primera Guerra Mundial, dos flotillas de cruceros acorazados se enfrentaron en la cruenta Batalla de Coronel. Un mes después de este último encuentro, los cruceros acorazados alemanes SMS Schnarhorst y SMS Gnesenau, vencedores de Coronel, fueron fácilmente echados a pique en la batalla de Batalla de las Malvinas, al encontrarse con el HMS Invincible y HMS Inflexible, exponentes ingleses de la siguiente generación de buques: los "cruceros de batalla".
Poco antes de la Primera Guerra Mundial, el crucero protegido da paso al crucero ligero, con una cintura acorazada completa protegiendo los costados del barco, pero manteniendo un peso y armamento contenido, pensado para cometidos parecidos a los de sus antecesores y con artillería que no sobrepasaba los 152 mm y menos de 10.000 t de desplazamiento. Su misión era actuar como directores de flotilla de destructores. Para ello tenían que ser tan rápidos como los destructores, y su mayor potencia de fuego artillera les permitía defenderlos de los destructores y cruceros enemigos, ya que los destructores de la Gran Guerra iban armados principalmente con torpedos y algunos cañones de pequeño calibre. Este tipo de buque perduró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial: muchos de los construidos durante la Primera Guerra Mundial fueron modernizados, y se prosiguió el desarrollo de este tipo de navío durante los años veinte y treinta. Algunos de los cruceros ligeros más representativos, de los construidos en el período de entreguerras, son:
Los cambios más importantes introducidos en este período fueron la sustitución de las calderas de carbón por otras que quemaban petróleo, la introducción de la soldadura eléctrica (que aligeraba la construcción al evitar el uso de remaches) y la sustitución de los antiguos montajes artilleros escudados por torres cerradas.